Biblioteca Popular 26 de Junio
En el altiplano andino, mama es la Virgen y mama son la tierra y el tiempo.
Se enoja la tierra, la madre tierra, la Pachamama, si alguien bebe sin
convidarla. Cuando ella tiene mucha sed, rompe la vasija y la derrama.
A ella se ofrece la placenta del recién nacido, enterrándola entre las
flores, para que viva el niño; y para que viva el amor, los amantes
entierran cabellos anudados.
La diosa tierra recoge en sus
brazos a los cansados y a los rotos, que de ella han brotado, y se abre
para darles refugio al final del viaje. Debajo de la tierra, los muertos
la florecen
Eduardo Galeano
La Biblioteca Popular 26 de Junio
festeja a la Pacha citando a Galeano. Y creo, sin exagerar, que la
Pacha está contenta cuando Galeano le escribe. La biblioteca de Belgrano
tiene en su pared pintado algún escrito de Don Eduardo a todo su ondulante
largo. La Biblioteca Popular 26 de Junio, está en Orgaz y La Rioja, en
unos de los corazones de la Patriagrande de Alberdi, donde hoy debe
haber olor, mucho olor, a caña y ruda, con un poquito de limón. Salúd.
8.02.2013
Radio pelota
Tenés
la espalda molida, las nalgas entumecidas, las manos rígidas que suenan
y suenan cuando las crujís. Hace dos días que no salís mucho a la calle
porque trabajas y trabajas, dormís y lees. El sol y el frío y todo
situación climática te es exógena en la piel. Lo ves. Es algo que sucede
allá, afuera de la puerta ventana. En el balcón, al que salís para
fumar cada cierto período de tiempo. Ya no sabes
como escribir lo que tenés que escribir y decidís prender la radio. Y
te acordás que hay un programa que hacen unos pibes despiertos que se
llama Devuelvan la Pelota,
que antes fue el libro que tenés en la biblioteca y ahora es radio.
Donde te hacen descubrir a un tal Filloy y una tal Caterva mientras
Monk toca el piano. Y mientras Monk sigue tocando el piano se habla de
Mary la del burdel y su poesía. Y se recitan otros temas de Jiménez.
Antes habían hablado con el Turco Oliva que estaba en Tucumán y te
habían dejado escribir algo en su muro para ganarte algo. Habían contado
la historia de un club de barrio que es una usina de talentos. Son tres
pibes al aire, y se nota que les gusta lo mismo, que se llevan bien
además de la radio. Se nota, se escucha. Suena Song of Elías de The Cat
Empire (nadie pone esa belleza en la radio) y después el Mostro
Sebastián. ¿Cuando te preguntan que es la magia de la radio? Decís
siempre que no sabés, pero lo que hacen estos pibes es parecido. Es un
caño amasado en campito poceado. Dicen que no saben si hacen las cosas
bien. Bueno, por lo menos a mi me volvieron las ganas de escribir y me
gané un cajita de chow algo.
"Doña Vischin, Doña Vischin, clap, clap, clap Doña Vischin. Siiii? Me devuelve la pelota" Y la pelota venia. Pelota o circunferencia, toda cosa que tenga capacidad de girar sobre su eje. Digamos una circunferencia de medias o de bolsas. Jugabamos con el Negro Cheché en el patio de su casa. La canchita de dos metros, quizás tres, con el centro del campo ralado y color tierra, tenia dos lujos. Uno, un arco hecho con maderas y redes naranjas de bolsa de cebollas. Y otro arco igual enfrente, el segundo lujo. Que el Cheche había hecho cansado de que quizás nos peleemos por saber si había o no pasado por arriba del buzopalo y no saber si era o no gol. Uno de los grandes debates del fútbol en la historia. Doña Vischin era la vecina de de atrás, y cuando la pelota cruzaba el tapial bajito y movedizo, era esa heroína que nos la devolvía. La que nos devolvía la alegría, hasta el mediodía o hasta las nueve, cuando había que ir a comer. El problema es cuando no estaba la Doña. Y se encontraba en casa, sólo el Don. Don Vischin era sordo, y si la pelota se sumergía en el patio de al lado y no venía nuestra superhéroe, sabíamos que no quedaba otra que sentarse a comer nísperos y jugar a las bolitas. Manuel Ruiz, últimas tres del DNI: 897. Barrio Vélez Sársfield, San Francisco, Córdoba."
"Doña Vischin, Doña Vischin, clap, clap, clap Doña Vischin. Siiii? Me devuelve la pelota" Y la pelota venia. Pelota o circunferencia, toda cosa que tenga capacidad de girar sobre su eje. Digamos una circunferencia de medias o de bolsas. Jugabamos con el Negro Cheché en el patio de su casa. La canchita de dos metros, quizás tres, con el centro del campo ralado y color tierra, tenia dos lujos. Uno, un arco hecho con maderas y redes naranjas de bolsa de cebollas. Y otro arco igual enfrente, el segundo lujo. Que el Cheche había hecho cansado de que quizás nos peleemos por saber si había o no pasado por arriba del buzopalo y no saber si era o no gol. Uno de los grandes debates del fútbol en la historia. Doña Vischin era la vecina de de atrás, y cuando la pelota cruzaba el tapial bajito y movedizo, era esa heroína que nos la devolvía. La que nos devolvía la alegría, hasta el mediodía o hasta las nueve, cuando había que ir a comer. El problema es cuando no estaba la Doña. Y se encontraba en casa, sólo el Don. Don Vischin era sordo, y si la pelota se sumergía en el patio de al lado y no venía nuestra superhéroe, sabíamos que no quedaba otra que sentarse a comer nísperos y jugar a las bolitas. Manuel Ruiz, últimas tres del DNI: 897. Barrio Vélez Sársfield, San Francisco, Córdoba."
7.26.2013
Gente maravilhosa
Mar del Plata - Son tan
expresivos, la mayoría de ellos, que cuentan sin hablar. Cuando
están tristes, te empapan de lágrimas y cuando la alegría los
invade, dibujan sonrisas en caras ajenas tan grandes y llenas como la
que explotan en sus caras.
7.09.2013
La ciudad de los abrazos
A José,
Cheché, Lucas, Graciela, Noelia, Paola. Leo, Fabián, Ariel, Emilio,
Esther. Ramón, Pocho, Gabi, Sammy, Alejo, Joaquin. Y por ellos
también.
Creo
importante aclararlo ahora, en el primer párrafo de todo esto. Creo
que es importante porque siempre lo he explicado así y hoy no voy a
hacer una excepción. Hoy no. Hoy menos. Soy, y seré, hincha del
Club Atlético Belgrano de Córdoba. Desde mi nacimiento. Es mi fe,
mi forma de vida. Soy de Belgrano y me hace muy feliz serlo. Aunque a
veces no pueda o no quiera explicar las razones. Nací en San
Francisco, pero sobre todo me siento de San Francisco. Mi casa, la de
mis viejos en realidad, está a doce cuadras del Boero y a tres de
donde estuvo la primera cancha del Club Sportivo Belgrano. En el del
Barrio Velez Sársfield. Soy de Belgrano, sanfrancisqueño y del
Barrio Velez.
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